El recorrido de MyMoney

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Un registro continuo de los hitos, los avances semanales y los obstáculos en el desarrollo de MyMoney: Finance Coach.

  1. Un análisis a fondo de Android

    Después de darme cuenta de lo importantes que son los usuarios de Android para el posible ecosistema, reconocí que necesitaba analizar a fondo la versión de la aplicación para Android. Como uso iPhone, me resulta difícil probar la app directamente, pero he recurrido a emuladores y a amigos que tienen Android para identificar las carencias y luego usar modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) para corregirlas.

  2. ¿La parte difícil?

    Este emprendimiento está en una etapa inicial, así que, después de gastar un poco en publicidad para apoyar el lanzamiento, darlo a conocer depende de cosas baratas y creativas. Ahora estoy probando tarjetas de presentación y postales en lugares con mucho tránsito peatonal para ver si la visibilidad justifica el costo. Todo está etiquetado. Cada enlace indica su origen: una publicación en Instagram, una en LinkedIn, un código QR, lo que sea. Exporto los datos de clics a Excel para ver qué está funcionando de verdad, en vez de adivinar.

    ¿La parte difícil?
  3. Ups, ¿y Android?

    Cuando ya tenía algunas métricas del lanzamiento, revisé de dónde venía la gente, y los datos sobre dispositivos me sorprendieron. La mayor parte del tráfico de mis primeras pruebas de marketing venía de Android. Había creado una app solo para iPhone para un público que usaba principalmente Android. Así que empecé a trabajar en la versión para Android. Era la primera vez que publicaba en Android, así que, claro, hubo contratiempos. Se me olvidó configurar la página de la tienda en español, lo que significaba que la gente hacía clic en un anuncio en español y llegaba a una página en inglés. Muchísimos clics, casi ninguna descarga. En cuanto me di cuenta, lo corregí, y se revisó y publicó ese mismo día, lo cual estuvo bien.

    Ups, ¿y Android?
  4. Versión 1.0 («El fiasco»), luego 2.0

    Después de los bocetos de las pantallas, trabajé con ChatGPT y Claude para averiguar qué haría falta realmente para construir esto. A medida que aprendía más, usé Codex y Claude Code para crear las interfaces a partir de los dibujos de mi libreta. Tras un montón de versiones, tenía una app funcional para iOS en la App Store. La primera versión fue un fiasco. Los módulos de aprendizaje eran poco completos y, encima, no me di cuenta hasta después de la revisión —que tarda sorprendentemente mucho— de que solo la había hecho compatible con la versión más reciente de iOS. También había planeado lanzar dos apps por separado, una en inglés y otra en español, antes de enterarme de que la App Store no permite publicar dos apps que son básicamente lo mismo. La actualización fue mucho mejor. Módulos mucho más completos, inglés y español en una sola app que detecta el idioma del dispositivo y muestra el correspondiente, y compatibilidad con monedas distintas del dólar. Lo más importante fue hacerla compatible con versiones mucho más antiguas de iOS, lo que permitió que muchas más personas pudieran usarla.

  5. Notas de bolsillo

    Este año eliminé Instagram y he estado buscando maneras de pasar menos tiempo con el teléfono. Una costumbre que se me quedó fue llevar una libreta de bolsillo para anotar ideas. Con el tiempo, los garabatos se convirtieron en bocetos de pantallas. Empecé a dibujar cómo me imaginaba una app fácil de usar. Definir las funciones básicas y, al mismo tiempo, mantener un diseño sencillo fue sorprendentemente difícil. Dibujé varias versiones, estudié otras apps para inspirarme y pensé en lo que no me gustaba de Rocket Money y de la app de presupuestos de Dave Ramsey. Cada función que quería añadir la recargaba más. Al final, la mayor parte del trabajo consistió en decidir qué quitar.

    Notas de bolsillo
  6. Conversaciones en el sofá

    Un par de fines de semana después, un amigo y yo estábamos descansando en el sofá y, entre ataques de risa, dimos con algo que se nos quedó dando vueltas. Nos dimos cuenta de la suerte que habíamos tenido al aprender sobre finanzas desde temprano, sobre todo porque ambos habíamos notado que nuestros amigos en otras carreras profesionales nunca habían tenido esa oportunidad. Así que empezamos a explorar la idea. Si pudiéramos crear algo sencillo e intuitivo, quizá cambiaría de verdad la forma en que la gente común construye su patrimonio. Luego buscamos las cifras de TIAA sobre el nivel real de educación financiera, y era peor de lo que pensábamos. Terminamos esa conversación pensativos, dándole vueltas a qué podríamos crear y cómo hacerlo llegar a la gente.

  7. «Incidentes» nocturnos en auto

    Un amigo y yo vamos de viaje a West Virginia para hacer rafting en aguas bravas y recorrer senderos en cuatrimoto. Durante el trayecto del aeropuerto al Airbnb, está oscuro, llueve y las carreteras tienen muchas curvas. Como suele pasar en cualquier conversación, mi amigo y yo empezamos, naturalmente, a hablar de ideas para nuevos negocios. A medida que comenzamos a «cocinar» distintos temas, nos concentramos tanto en las ideas que terminamos en una zanja. Aunque los incidentes de tránsito son sin duda algo serio, empezamos a reírnos, y ese trayecto dio inicio a más conversaciones sobre lo que podríamos ofrecer a nuestras comunidades.

    «Incidentes» nocturnos en auto